Hace años circulaban por los principales medios digitales de España unos banners estridentes de “¡¡¡Felicidades!!! Eres el usuario 1.000.000 puedes ganar un Audi A3”. Dentro sólo había una landing page que te pedía datos con un formulario (mail, móvil, fecha de nacimiento, dni, número de pie…). Obviamente era una estafa, jamás se sorteaba un coche o un Iphone 5.

Sólo querían tus datos para revenderlos a listas de spam con las que luego te bombardeaban empresas de gran reputación como Bancos, grandes cadenas de moda o electrónica o incluso reputadas ONGs. No son ellas las que te estafan, ellas contratan a una agencia creativa, que contrata a una agencia de medios, que contrata a trafikers de online, que pasan por redes de afiliación, que tienen afiliados, que contratan empresas de mailing que compran listas a granel sin importar la procedencia mientras consigan leads o ventas.

Mailings spam amazon

Otros anuncios con idéntico objetivo pero con la técnica de retar al lector ingenuo eran los del Test de inteligencia o “Solo 1 de cada 10 reconoce estas pelis de los 80”, o el antiguo GIF que incitaba a chutar un penalty a un portero.

O un ejemplo que sale constantemente en El País (y no es remarketing) donde sin mediar palabra te piden el móvil (y 3,5€/semanales en letra muy pequeña) para dejarte ver vídeos de interés harto dudoso.

Lo que busca esta publicidad engañosa es captar tu clic, para ello siempre trabajan una foto impactante, muchas veces sin relación con el copy y un mensaje gancho que te haga clicar y llegar a la landing (un mundo aparte que ya comentaremos).

Anuncio engañoso      Anuncios fraude en internet

Mención especial para los banners con dietas milagrosas, pastillas crecepelos o abdomilaes de kevlar en 2 semanas. Ahí la estafa no está sólo en la publicidad sino en los servicios que te ofrecen después que pueden llegar a sacarte sacos de billetes.

 

¿Pero por qué los medios de comunicación utilizan técnicas similares?

En los últimos años la mayoría de periódicos online (por grandes cabeceras que sean) utiliza la misma técnica poco ética, pero con una finalidad menos maligna. Lo que buscan es aumentar las páginas vistas, de poco sirve que entren muchos usuarios y sólo lean los titulares de portada, necesitan que entres a leer la noticia. Rectifico, que entres a ver sus banners.

En su huida desesperada de conseguir ingresos publicitarios (porque queremos pagar por Netflix pero no por La Vanguardia o El País) necesitan maquillar números con millones de páginas vistas y para ello buscan clics a cualquier precio, incluso fumándose la ética periodística.

Comentamos un par de ejemplos:

Ejemplo 1: Leamos el titular y la intro del artículo. Lo primero que piensas es que no, no son seguros y justo es el SUV que tienes, así que clicas lees la noticia y te dice que no te asustes, que todos tienen 5 estrellas de seguridad.

    

Ejemplo 2: ¿Qué tiene que ver esos temas con el deporte? Nada, pero con unas fotos que capten la atención y un buen copy genero miles de visitas desde La Vanguardia a Mundo Deportivo (dos pájaros de un tiro).

Pero este artículo no pretende ser únicamente una crítica a los periódicos online, es un ejercicio para aprender sobre el comportamiento de las personas en Internet y cómo reaccionan ante la publicidad. Son buenos ejemplos los contenidos patrocinados de Brand Labs de La Vanguardia, titulares gancho pero con contenido de calidad y orientado a un target concreto, buena estrategia!

Debemos sacar conclusiones positivas para hacer mejores anuncios, con gancho pero también con ética. No queremos clics en masa, queremos ventas y clientes.